El cólico renal es uno de los dolores más intensos que existen, pero hoy se trata de forma rápida y, en la mayoría de los casos, sin cirugía mayor. El Dr. Elías García García diagnostica la causa y elimina la piedra con técnicas modernas como el láser.

Son minerales y sales que se endurecen dentro del riñón: cálculos, o litiasis renal. Ahí quietas pueden pasar años sin avisar. El infierno empieza cuando una se mueve y tapa la vía urinaria. Ese es el famoso cólico.
Quien lo ha vivido lo describe igual: no hay postura que ayude. Estas son las señales:
En la espalda baja o el costado, y viene en oleadas. Sube, cede un poco y regresa.
Se corre hacia el vientre bajo, la ingle o los testículos conforme la piedra avanza.
Rosada, roja o turbia. La piedra va raspando el conducto por donde pasa.
El dolor es tan fuerte que el estómago se revuelve. Es parte del cuadro.
Ganas cada rato, sale poquito y arde. Suele aparecer cuando la piedra ya va cerca de la vejiga.
Fiebre o escalofríos con el dolor significa posible infección. Eso ya es urgencia.
Vete a urgencias si al dolor se le suman fiebre o escalofríos, si no puedes orinar, si el dolor no cede con nada o si el vómito te impide hidratarte. Una piedra que obstruye con infección es una urgencia urológica.
Rara vez es una sola causa. Saber cuál es la tuya es lo que evita la segunda piedra, y la tercera.

Todo depende del tamaño y de dónde se atoró. La gran mayoría se resuelve sin cirugía abierta, y eso incluye piedras que suenan enormes.
Si es chica, agua y a veces un medicamento que relaja el conducto. La piedra sale sola.
Ondas de choque desde fuera que rompen la piedra. Sale hecha arenilla, sin tocarte la piel.
Se entra por la vía urinaria y el láser deshace la piedra ahí mismo. Sin un solo corte.
Para las piedras grandes: una punción pequeña en la espalda, no una cirugía abierta.
Lo primero es quitarte el dolor. Después se decide qué hacer con la piedra.
Se analiza de qué está hecha tu piedra. Sin eso, es cuestión de tiempo que vuelva.
Sin rodeos: no todas las piedras "se disuelven" con tés ni con pastillas, y esperar de más le cuesta caro al riñón. Tomar agua ayuda, pero el tratamiento se decide según el tipo y el tamaño de la piedra.
Primero se controla el dolor. Luego se saca la piedra. Y al final se ve por qué se formó, que es la parte que casi nadie hace.
Lo primero es calmar el dolor y estabilizarte si llegas en crisis.
Ultrasonido o tomografía para ubicar la piedra y medir su tamaño. De ahí depende el tratamiento.
Expulsión asistida, litotricia, láser o cirugía percutánea según tu caso.
Estudiamos de qué está hecha para entender por qué se formó.
Ajustes de hidratación y dieta para reducir el riesgo de que regresen.
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Láser y litotricia para sacar la piedra, y después el estudio para saber por qué apareció. Consulta en Las Américas, Ecatepec.
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Son acumulaciones duras de minerales y sales (cálculos renales o litiasis renal) que se forman en el riñón. Pueden quedarse sin molestar o moverse hacia la vía urinaria, donde suelen causar un dolor intenso llamado cólico renal.
Un dolor brutal en el costado o la espalda que baja hacia la ingle, casi siempre con náusea o vómito. También puede salir sangre en la orina, arder al orinar o darte ganas a cada rato. La fiebre es una señal de alarma.
Tomar poca agua es la causa número uno. Suma sal y proteína de más, herencia familiar, algunas infecciones urinarias y el ácido úrico o el calcio altos. Analizar la piedra dice cuál de todas es la tuya.
Las chicas suelen salir solas con agua y, a veces, un medicamento que abre el conducto. Las grandes no se disuelven con nada y necesitan litotricia o láser. Por eso conviene valorarlas.
Ve a urgencias si al dolor se le suma fiebre o escalofríos, si no puedes orinar, si el dolor no cede con nada o si el vómito no te deja ni tomar agua. Eso apunta a infección u obstrucción, y ninguna de las dos espera.
Según el tamaño y dónde esté: litotricia (ondas de choque, sin tocarte la piel), ureteroscopia con láser (por la vía urinaria) o, si la piedra es muy grande, cirugía percutánea. Casi nunca hace falta abrir.
Agua, todos los días, en serio. Y bajarle a la sal, ajustar la dieta al tipo de piedra que tuviste y no soltar el seguimiento: quien ya hizo una, suele hacer otra.
Los tés no sacan una piedra atorada. Tomar agua ayuda, pero el cólico casi siempre necesita tratamiento médico, y una piedra que obstruye no se negocia. No esperes si el dolor es fuerte o hay fiebre.
Depende del tamaño y del procedimiento que se necesite. Después de la valoración y los estudios te damos el presupuesto por escrito. Puedes pedir información por WhatsApp.
Si ya te dio el dolor, si viste sangre en la orina o si algún estudio mostró cálculos, agenda con el Dr. Elías García García. La piedra no se va a ir sola.